Una novela que me ha encantado por el equilibrio entre thriller, misterio, amor e historia política. Por eso os la recomiendo.

 

EL BÚHO ENTRE LIBROS

Un amigo es un amigo
 
ARGUMENTO
 
Un amigo es un amigo. Y si hay que hacerle un favor se le hace. Claro, que si el amigo es miembro activo de un comando ETA y te pide que le guardes un paquete, el lío lo tienes asegurado. Y eso es lo que le pasa a Eder Campos, que no puede negarse a prestar su ayuda a Koldo, su amigo de infancia. Se ve así envuelto en una frenética huida que le lleva a Nicaragua, donde los rescoldos de la revolución sandinista aún no se han apagado.
 
 
 
 
 
 
CORRER A CIEGAS
 
Correr a ciegas es la historia de tres amigos, o mejor dicho, del recuerdo de lo que un día fue y hoy ya no es posible:
Maite ya no existe. Su cuerpo lo ocupa un veneno polvoriento, un desconocido que, siglos atrás, supo adueñarse de su vida.
Koldo forma parte del comando Bizkaia.
Y él hace sustituciones en un instituto, pelea con los restos de su hipoteca y vaga de bar en bar con la esperanza, siempre vana, de tropezar en uno de ellos con una Maite limpia de heroína, con un Koldo al margen de la lucha armada. (Página 10)

El título del libro procede de una canción de Barricada de igual nombre:


 
Correr a ciegas en un thriller brillante, pero que va mucho más allá de una simple novela de acción, pues no se limita a contarnos una persecución, sino que nos trae al presente una historia olvidada, la de una Nicaragua que durante un tiempo estuvo muy presente en los noticiarios para pasar después al olvido. Aún recuerdo las noticias de aquella revolución en la que consiguieron echar del poder a una oligarquía explotadora, de la “contra” posterior pagada por los Estados Unidos que hizo que la guerra no terminara del todo, de la recuperación democrática del poder por Violeta Chamorro y... el silencio. Un silencio que probablemente oculte la vuelta a una situación en que unos pocos han vuelto a hacerse con la economía y la riqueza de la nación.


 
 
Una Nicaragua que se nos muestra en esta novela desde aquellos primeros tiempos revolucionarios de 1980 hasta la realidad del año 2006. Una realidad llena de contradicciones, en la que aunque sea a cuentagotas, todavía queda algo de aquellos colaboradores internacionales que fueron a echar un cable tras el triunfo de la revolución:
-Aquí casi nadie tiene dinero para comida, pero los celulares pululan por todas partes. Una más.
-¿Una más?
-Una más de las muchas contradicciones de este país. A veces me pregunto que tiene de bueno para que siga enamorada de él. (Página 64)
 
Nicaragua, con su capital Managua, destruida por un terremoto del que, a pesar del tiempo trascurrido, no ha conseguido recuperarse totalmente:
Managua
Managua es una ciudad infierno. Una ciudad sin pasado, sin futuro. Una ciudad donde solo existe el presente, un presente depredador. Un presente de lucha. Lucha en los autobuses atestados, en los semáforos superpoblados, en los parques donde acampan los precaristas. (…) El presente es la única realidad, porque el pasado desapareció, se borró de un plumazo el 23 de diciembre de 1972, cuando la tierra decidió que esta ciudad de excesos, esta ciudad donde una minoría se bañaba en piscinas de dry gin mientras un ejército interno mantenía a la población bajo el yugo del hambre y el terror, había rebasado el límite de lo tolerable. (Página 71)
 
 
Una novela cargada de nostalgia, no solo desde el punto de vista de la tristeza por un tiempo en el que las revoluciones parecían posibles, sino por una historia de amor tan imposible como esa revolución, el de Eder por Maite, convertida en una drogadicta y hundida en un pozo de la que tal vez, solo pueda salir por amor.
 
 
Hay un punto que puede resultar comprometido en esta novela y que advierto de antemano para que se abstengan aquellos a los que pueda no agradar: En Correr a ciegas se habla de ETA y se habla de la independencia del País Vasco. Porque aunque Eder se declare en contra de la lucha armada, es un convencido de que el pueblo vasco debe ser independiente, más por corazón que es como se mueve Eder, que por la razón. La Guardia Civil también se haya presente en la novela, si bien su intervención no deja de ser un tanto sospechosa, pues queda flotando en el aire la sospecha de que el tiroteo en la que participa es más una ejecución que otra cosa.
 
 
 
 
 
 
IMPRESIÓN PERSONAL
 
No es bueno comparar, pero no puedo resistirme a hacerlo, pues si bien su última novela E-King me gustó, creo que Correr a ciegas la supera con creces. Porque al margen de la intriga y la acción, que en ambas la hay, el dibujo de los personajes de Correr a ciegas es mucho más complejo. Tal vez porque el punto de partida lo es: la realidad y los sentimientos de los vascos son complejos, difíciles de encasillar en un estereotipo. Y eso es justamente lo que consigue Javier Díaz Carmona en esta novela: crear unos personajes difíciles de olvidar, contradictorios en algunas ocasiones como contradictoria es la realidad en la que están inmersos. No hay buenos ni malos, pero cada uno debe cargar con la consecuencia de sus actos y sus decisiones.
 
Traer de nuevo a la palestra la situación del pueblo nicaragüense me ha parecido un gran acierto: hace presente un pedazo de historia caído en el olvido pero que fue importante para una generación. Esa historia del pasado de un pueblo, su lucha pasada y el presente en el que está viviendo merece la pena ser leída.
 
Una novela que me ha encantado por el equilibrio entre thriller, misterio, amor e historia política. Por eso os la recomiendo.
 
 
 

VALORACIÓN: 9/10